viernes, 24 de agosto de 2012

RENUNCIA (CUENTO). POR FLÓBERT ZAPATA ARIAS

Hay una sola cosa que no les perdono a mis verdugos: que públicamente no se sientan orgullosos de ser verdugos. Ahí mismo que pueden niegan. Si existiera justicia no acudiría a ella para no presenciar  el lamentable cuadro de verlos mostrar arrepentimiento. Nadie les creería porque un solo don les es negado: el don de la actuación.
 
©Flóbert Zapata Arias, agosto del 2012