domingo, 7 de julio de 2013

LLORO, GERMÁN. Por Flóbert Zapata Arias


Murió Germán Cárdenas, ayer en Neira, su pueblo. Vivía solo y bien en un apartamento arriba de la Calle Real. Había quedado de verse con un amigo, como no cumplió la cita, lo llamó al celular, el timbre sonaba y sonaba, entonces alguien dijo Eso fue que le pasó algo. Abrieron la puerta con el duplicado y yacía inmóvil debajo de las cobijas, no estaba morado, trámite rápido. Qué ser bueno Germán, de los limpios en la tierra sucia. Jugamos fútbol en equipos, estuvimos a punto de irnos para Venezuela en los tiempos en los que las monedas perseguidas eran el dólar y el bolívar. Busquemos a los que amamos, digámoselo, ya que no tenemos tiempo de frecuentarnos y de salir de la burbuja de la gran soledad, mientras la civilización nos enseña que amigo es aquel del que nos enteramos que murió cuando ya lo han enterrado, porque llega un momento en que la vida se convierte en un afiche de funeraria al que sólo le cambian de nombre y nos quedamos sin poder desafiar el silencio que nos entrega la eternidad de la mentira.

La Carolita, domingo 7/julio/2013

 (Foto: Cementerio San Esteban, Manizales)

© Flóbert Zapata, julio de 2013