martes, 1 de enero de 2013

SE LLAMA DESENCANTO. Por Flóbert Zapata Arias

(Del libro Después del colegio)
El 31 de diciembre es una fiesta pagana, dionisíaca, de renacer, de conciencia de la muerte del tiempo, de la necesidad de cambiar, del chance de otorgar perdón y de recibir aletas para nadar lejos.
Sin embargo, a la gente ahogada le dan, para curarla, de aquello mismo que la ahoga y ella lo agradece porque ha terminado adicta. Su ímpetu de sembrar en el pecho un nuevo mundo encontrará drogas y muros infranqueables y entonces mirará con más horror el futuro que el pasado. Se llama desencanto. Nacemos y morimos en él. Nos pagan para que abonemos sus raíces y, mientras lo hacemos, debemos cantar refinadas odas jubilosas. Ya en la casa, borrachos, escuchamos música popular  maldiciente y desenfadada.
 
La Carolita, martes 1/enero/2013
© Flóbert Zapata, enero de 2013