martes, 23 de diciembre de 2008

MÍNIMA TOPONIMIA DEL DESAMPARO -O la inseguridad decembrina en Manizales - (Pequeñas crónicas)


LA CAROLITA
Ocho de la noche. Mi hermana Ányela de visita. Por ella me entero de las características de la atroz inseguridad en la ciudad por estos días: atomizada, potenciada, multiplicada, diversificada, renovada, fortalecida, reproducida, todopoderosa, superior, insaciable, soberbia, jactanciosa, fatua, por decir lo menos.

SAN ANTONIO
Cuando le falla el Renault (Personalite) un señor jubilado, de esos que sirven para todo, se lo lleva al mecánico y coordina lo de su arreglo; igual para su aseo. Por su corrección y confiabilidad habla de él como Marquito. Pues bien, esta semana iba por la bomba de San Antonio cuando se le acercó un hombre y le preguntó si sabía todo lo que había pasado la anterior noche en Villamaría, que habían matado a un capitán de la policía. No recuerda más sino que sacó su dinero del bolsillo y su tarjeta débito y se la ofreció. Lo habían escopolaminado, y aquí nunca más oportuna la conversión de sustantivo en verbo ante actividad tan recurrente. Media hora más tarde despejó su conciencia y voló a un CAI a poner el denuncio y a que lo auxiliaran en dar aviso al banco. Era tarde: le habían vaciado los fondos, su prima de navidad entera.

SAN JORGE
La hija de una compañera de la cafetería de la empresa donde trabaja, el Comité de Cafeteros, iba con otras dos amigas por San Jorge. De pronto tres policías de civil motorizados las detuvieron, de manera además ruidosa, que aparte de avergonzarlas las inmovilizó mentalmente: “Somos de la Sijín. Este es un operativo antidrogas. Ustedes son las plagas que tienen inundado de polvo este barrio…”. Las requisaron, les quitaron sus posesiones, incluidos sus tres celulares y se fueron. Se trataba en realidad de bandidos.
(La motocicleta, herramienta ideal del malhechor. Tendrán que legislar sobre ella. Deberá exigirse pasado judicial a quien quiera adquirir una y responsabilizar con cláusulas a su dueño de los delitos que se cometan bajo su amparo. Lo ve un ciego. Mientras tanto deberán controlar los millones de estos caballos de acero que cabalgan por las calles, en buena parte anárquicos invasores del orden y la tranquilidad. Sólo en Cali hay 260.000. Fuente: http://www.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Septiembre262007/cali02.html).

EL BOSQUE
A Henry, hermano mayor, vecino de El Bosque, le rompieron a media noche los vidrios de la puerta de la casa. Se dieron cuenta, aunque la profundidad del sueño familiar es famosa, encendieron luces, llamaron a la policía.
Hay que explicar el procedimiento.
Buscan los chicos malos puertas de dos o tres cuerpos que lleven franjas de vidrio. Ya no necesitan medir llaves. Zafan, rompen o cortan el vidrio, desactivan las fallebas, presionan y la nave libera los cerrojos para dejarles el camino expedito. Esto ocurre más fácilmente con la chapa corriente que con la llamada “Chapa candado”.
(Tanto Ányela como Henry corrigieron las falencias de seguridad y tomaron medidas adicionales, igual que voy a proceder el lunes.
De otro lado, se está haciendo común que la gente toque las puertas para pedir limosna. ¿No serán —cavilo—, avisadores, chivatos, espías, tanteadores, compinches, informantes, campaneros? La posibilidad no es forzada)

LA SULTANA
Las loterías han enriquecido su espectro hasta extremos de peste. Como tantos otros, Comcel rifa carros: “Participe en la rifa de un ------- Marque al ----- y envíe el siguiente mensaje de texto-----…Entre más textos envíes más posibilidades tendrás de ganar”. Bien, a una hija de una amiga la llamaron de Comcel para notificarle que se había ganado el carro. La felicidad y el jolgorio no se pueden pintar. Pero debía adquirir de inmediato quinientos mil pesos en tarjetas prepago, rasparlas y entregar los números respectivos. Procedió. Cuando iba a trasmitir el de la segunda recuperó la razón. En las oficinas centrales de Comcel le confirmaron que había sido timada.
(También debería el Estado imponer controles a los juegos de azar. Cada día crece más y más el número de adictos, ludópatas o jugadores patológicos, como quiera llamárseles, todos por supuesto compulsivos. “Bazuco electrónico” llaman ahora a las maquinitas, metáfora popular aplicable al absoluto de las modalidades que manipulan la ilusión del dinero fácil y que hacen olvidar por completo que una tómbola es, ha sido y será siempre, una añagaza, una emboscada, una estafa masiva, entre el que la vende y el que se la gana).

EL CENTRO
Doy fe de este tsunami de inseguridad. En el centro de la ciudad, sobre todo, aunque en general en los lugares concurridos, facinerosos quieren abordar al ciudadano para despojarlo de todo de manera sutil. Cuando menos piensa alguien se arrima: “Señor, me permite…”. Y si usted cede lo fritan. No actúan solos sino en dúos, tríos, cuartetos, conjuntos, orquestas, ante los cuales el individuo queda desorientado, impotente, más vulnerable de lo que es. La situación no podía ser peor. El resto es violencia seca y atropellada en mil singularidades.
Si los cajeros automáticos pudieran hablar no se agotaría nunca su fuente de experiencias inexhaustas de pánico, dolor y perturbación.

CALLE 24 No 24-19
Es la sede de Manigraf, editorial pequeña de corazón grande que saca más libros que cualquiera de las restantes de Manizales. No, allí no robaron ni intentaron robar. Primero porque tiene una alarma que comunica directamente con la Policía Nacional, que en minutos estaría en el lugar. Segundo porque no hay nada cómodo o atractivo que desvalijar: dos grandes computadores de mesa, antítesis de la cascada de portátiles y miniportátiles, resmas de papel y libros, estos últimos mercancías poco llamativas en un tiempo en el que gran parte de la población no lee y menos a desconocidos autores locales, además de tremendamente pesadas. Las máquinas de impresión, se sabe, precisan de varios hombres fornidos para ser siquiera removidas de su sitio.También le imprime Manigraf sus trabajos a la Policía Nacional. Justamente a principios de diciembre diseñaba yo Musa Levis cuando un uniformado verde, que fue a revisar un facsímil de un plegable en el que trasmitían nada más y nada menos que recomendaciones para prevenirse contra los enemigos de lo ajeno, advirtió: “Se vinieron para Manizales todos los ladrones de Medellín porque allá ya los conocen”.
LA PRIMAVERA
Esto lo que de la actual inseguridad supe en la sala de la casa y a través de una interlocutora. Si conversara con otros el flujo adquiriría características de perpetuo e inenarrable. Surtirían cientos, miles de historias semejantes. Las estaciones de policía, los hospitales, las funerarias, arrojarían luces sobre cuántas de ellas fueron funestas o letales. Este cronista impago no puedo acceder ni a estadísticas ni a detalles. Aquí me quedo. Ocho y cuarenta y cinco de la noche. Fin de la visita. Despedida. Besos en las mejillas. Vuelta a casa, en La Primavera.
Viernes, 20/12/08