Filadelfia puede darse por una vez el gusto de los alcaldes cívicos. Otorgarle un merecido descanso a los directorios liberal y conservador, que en realidad son un partido único e incomparable eventualidad de atraso. Decir que importan sólo el futuro para todos y la libertad. No negarse el altísimo poder visionario e iluminador del arte.
sábado, 25 de octubre de 2008
MUERE EN EL VIENTRE LA CORPORACIÓN ENCUENTRO DE ESCRITORES FILADELFIA
Privado de su actual y constituida Corporación no podremos soñar que el Encuentro de Escritores Filadelfia pueda realizarse de la manera ideal, esto es, sin el embarazo de las contingencias a veces sorprendentes en los cambios de administración del municipio. Tendrían sus directivos que ponerse a rezar para que las ideas de cada alcalde fueran favorables y poder ubicar a la auténtica poesía cerca del respeto merecido a la dignidad cierta y continente y lejos de la genuflexión a la fatuidad y el escindente absolutismo de aldea. Si por sustracción de materia se deshace, como parece, la Corporación, más que del fracaso de la imaginación se tratará del triunfo de los fundamentalismos. Sí, fundamentalismos, porque sólo ellos explican que sea despreciado lo auténticamente vivo y lo decididamente prural. El futuro del Encuentro habrá sido sin remedio proscrito, abollado, penado, censurado, como si de una apostasía se tratara, o quizá no tenemos que ir tan atrás porque el siglo XVIII basta: como una renegación volteriana.
Filadelfia puede darse por una vez el gusto de los alcaldes cívicos. Otorgarle un merecido descanso a los directorios liberal y conservador, que en realidad son un partido único e incomparable eventualidad de atraso. Decir que importan sólo el futuro para todos y la libertad. No negarse el altísimo poder visionario e iluminador del arte.
Filadelfia puede darse por una vez el gusto de los alcaldes cívicos. Otorgarle un merecido descanso a los directorios liberal y conservador, que en realidad son un partido único e incomparable eventualidad de atraso. Decir que importan sólo el futuro para todos y la libertad. No negarse el altísimo poder visionario e iluminador del arte.
viernes, 17 de octubre de 2008
EL TANGO DEL PROFE. Alejandro García Gómez.
(El tango del profe. Alejandro García Gómez. 150 páginas. Dirección de cultura. Alcaldía Municipal de Pasto. 2007).
La literatura vale la pena si muestra llagas, las que siempre llevamos por humanos y aquellas otras capaces de toda miseria, que nos manifiestan ya no demasiado humanos sino subhumanos, en esta novela llamados con acierto los “comemierdas”, originalmente expresadas.
Reunidas en este libro las miserias de un gremio, como Arroyo, rector politiquero, extensión de directorio, o Diosdado Pacheco, el inescrupuloso jefe de departamento, y sus lotos crecidos en el fango: que un docente de Biología y Química sea capaz de parar su exposición sobre el objetivo 100X del microscopio y leer un poema, o detener su vida y escribir una magnífica novela.
Aquí el maestro oficial, ese funcionario demasiado gris que recibe el obituario en el primer pago de jubilación.
Allí la educación ofrecida por el Estado, ese mundo crudo de hoy, que hace pedazos todo ego, que libera al maestro de un pesado fardo de simulacros y convenciones ensimismadas, al encararlo con el universo puro de la miseria, al ponerlo frente a un orbe de indigencia y exclusión en el que resulta gaseoso hablar de valores, de donde él viene aunque lo ha olvidado entre espejismos, al que pueden caer sus propios hijos desde las alfombras voladoras de la esperanza.
Desnuda aquello en que se ha convertido la educación hoy: un trabajo escabroso. Tanto como buscar los diminutos diamantes de la limpieza, que representarán el salario, en una piscina inundada de estiércol de hipopótamos. Una ocupación durísima, aniquiladora, desde adentro y desde afuera, más que cualquier otra que se precie de serlo.
Muestra de paso el atosigado diario laboral de un maestro de un colegio certificado, moda neoliberal rampante: mapa de procesos, ISO, control de calidad, que no es otra cosa que calidad del control —colegios privados tienen cámaras en los salones, como en “1984”, la antiutopía de Orwell—, proyectos, más proyectos, otros proyectos, nuevos proyectos, proyectitis, formas, formatos, papeles, documentos, firmas, informes, más informes, informemanía...
Qué es una crónica sino una buena novela real. Qué es una novela sino una historica sucesión de hechos, hiper o hipotrofiada por técnicas buscadoras de efectos. Hay gente que encuentra fácil distinguir entre novela y crónica, como en un plano cartesiano simple. Personalmente no veo tan obvia la barda. Entre estos dos mundos oscila “El tango del profe”, la primera salida de largo aliento publicada por Alejandro García Gómez.
El que sufre muere el doble y vive la mitad. Ese es el maestro, sobre todo si vibra en su sangre el gen anarquista, en el sentido originario de esta sagrada palabra: “No sé a qué se debe esta manía que tengo por las causas perdidas (Pag. 109)” y por eso nunca olvida que el que sufre piensa y el que piensa vive el doble o el triple en su afán porque ese sufrimiento sea común a todos en la conciencia, primera fase, para que sin que falte ninguno lo erradiquen.
La educación, la santita, había escapado a “Cambalache”, pero este como sabueso la ha perseguido hasta cazarla. Discépolamente le ha quitado sus ropas chiviadas, sus vestidos sastre, sus apariencias baratas, y nos la ha entregado desnuda.
El capítulo 7 da cuenta de la vida trepadora del profesor Juvencio Posada: de sinvergüenza hereditario a canalla, informante, perfecto ejemplo de dignidad que se automutila y se autoinmola, o sea de falsa dignidad. “Volvió una noche” es su tango pero quiero entender que no es esta tragedia la que da título al libro sino una no escrita que recorre cada renglón y que quizá el autor, poeta también de altas calidades, en el receso de las cámaras se decida a escribir alguna vez.
Lectores arrogantes de primera página, no abandonen en el inicial capítulo, no se nieguen este festín bajo luna doméstica, en el que la educación, la siempre mirada a través de puertas agrietadas y resecas, ahora echa un vistazo hacia afuera por un agujero en la puerta metálica de un salón: páginas excepcionales, viaje desde el frío social al pie del volcán a la eterna primavera postergada.
Latiendo las valiosas Ráqueles Ariza, sin las cuales el mundo se tornaría irritable horizonte de túnicas y hábitos sin a quien predicarle y destrozándose entre sí. Lunares gallardos de un país impulsivamente convertido en paraíso conservador, repúblicano, popular, tan abonado que degenera en selva.
Pocas obras de arte pasan por la educación, se detienen en la educación, miran la educación, aunque sólo sea fugazmente. Hacen el abordaje de la vida privada de un maestro pero no de la educación, de su diaria odisea en las aulas. En oposición a este agostamiento “El tango” nace de un asunto eminentemente educativo: “La inexplicable pérdida y hallazgo de unos mirospcopios que habían desaparecido de la gaveta de una compañera viuda, a quien se la responsabilizaba (Pag. 125).” Incurre en una admirable aberración al contradecir lo que pareciera frívola moda y en realidad es profunda pujanza ideológica: colocar lo esencial como ancilar, rebajar el espíritu a sobrevivencia, postergar la vida.
Hace poco Gabriel Pabón Villamizar editó “El maestro en cuentos”. Señala con acierto en el estudio premilinar que en muy pocas producciones de este género el maestro es protagonista. A esta cantidad hay que aplicarle exponente negativo si nos preguntamos por la novela, balance triste como repetidas capillas de bruma nariñense, que titilan entre el propalibro beige. Bien, la creación de un profesor secundario ha roto con este tabú. Desde luego no es el único mérito del libro. De nombrar otros fulgores suyos se encarga en el preciso prólogo el eminente crítico norteamericano Jonathan Titller.
¿Cómo no va a ser mejor leer una novela de estas características que ver seis huecas películas de Holywood? ¿Cómo no va a estar más el espíritu colombiano en obras como estas que en falsimedia literaria? Algún día se romperá el hechizo del consumo innecesario y la superstición como industria y recordaremos a quienes se rebelaron a sus cánones y condenamos y excomulgamos por ello. El autor de este libro estará en las más rigurosas listas. No se puede alejar más ese día según la teoría de los ciclos pero más según la fuerza y la lógica de la continuidad de la especie, que es finalmente lo que se impone.
Llamado a ser armonía, curiosidad científica y política, el mundo laboral de escuelas y colegios se traiciona a sí mismo en los pocos restos que dejó el paso de la oficializada y burbujeante Globalización y su pasión sado-masoquista de ser dominado por los de arriba para dominar a los de abajo, haciéndose dogma, tremebunda jerarquía, tensiones inenarrables.
No otro epíteto que brillante puede recibir la alegoría del capítulo ocho, que engloba al universo pedagógico pero también al social. Es el sur de Aurelio Arturo y Alejandro también Colombia, donde no hay que preguntar porque las respuestas vienen quevedescas, en epitafios de sangrienta luna.
Cuando leemos emprendemos un viaje. Al apearnos del bus, el de Yeison Alesis, alumno coprotagonista, u otro, sabemos que valió la pena este trasiego de recuerdos de “la ciudad de las cúpulas y los campanarios de las iglesias y los monasterios, donde han comenzado las guerras de la patria”, o sea Pasto, hasta aquella donde florecen las guerras ahora: Medellín. “El tango del profe” debería ser leído por todos los maestros de Colombia, lamentablemente sabemos que no será así. De incomunicación avasalladora estamos hechos, triste suma de estériles solipsismos, sin que sea monda coincidencia. Hacia el derrumbamiento de este negativo estado de cosas ha de dirigirse toda expectativa.
Reunidas en este libro las miserias de un gremio, como Arroyo, rector politiquero, extensión de directorio, o Diosdado Pacheco, el inescrupuloso jefe de departamento, y sus lotos crecidos en el fango: que un docente de Biología y Química sea capaz de parar su exposición sobre el objetivo 100X del microscopio y leer un poema, o detener su vida y escribir una magnífica novela.
Aquí el maestro oficial, ese funcionario demasiado gris que recibe el obituario en el primer pago de jubilación.
Allí la educación ofrecida por el Estado, ese mundo crudo de hoy, que hace pedazos todo ego, que libera al maestro de un pesado fardo de simulacros y convenciones ensimismadas, al encararlo con el universo puro de la miseria, al ponerlo frente a un orbe de indigencia y exclusión en el que resulta gaseoso hablar de valores, de donde él viene aunque lo ha olvidado entre espejismos, al que pueden caer sus propios hijos desde las alfombras voladoras de la esperanza.
Desnuda aquello en que se ha convertido la educación hoy: un trabajo escabroso. Tanto como buscar los diminutos diamantes de la limpieza, que representarán el salario, en una piscina inundada de estiércol de hipopótamos. Una ocupación durísima, aniquiladora, desde adentro y desde afuera, más que cualquier otra que se precie de serlo.
Muestra de paso el atosigado diario laboral de un maestro de un colegio certificado, moda neoliberal rampante: mapa de procesos, ISO, control de calidad, que no es otra cosa que calidad del control —colegios privados tienen cámaras en los salones, como en “1984”, la antiutopía de Orwell—, proyectos, más proyectos, otros proyectos, nuevos proyectos, proyectitis, formas, formatos, papeles, documentos, firmas, informes, más informes, informemanía...
Qué es una crónica sino una buena novela real. Qué es una novela sino una historica sucesión de hechos, hiper o hipotrofiada por técnicas buscadoras de efectos. Hay gente que encuentra fácil distinguir entre novela y crónica, como en un plano cartesiano simple. Personalmente no veo tan obvia la barda. Entre estos dos mundos oscila “El tango del profe”, la primera salida de largo aliento publicada por Alejandro García Gómez.
El que sufre muere el doble y vive la mitad. Ese es el maestro, sobre todo si vibra en su sangre el gen anarquista, en el sentido originario de esta sagrada palabra: “No sé a qué se debe esta manía que tengo por las causas perdidas (Pag. 109)” y por eso nunca olvida que el que sufre piensa y el que piensa vive el doble o el triple en su afán porque ese sufrimiento sea común a todos en la conciencia, primera fase, para que sin que falte ninguno lo erradiquen.
La educación, la santita, había escapado a “Cambalache”, pero este como sabueso la ha perseguido hasta cazarla. Discépolamente le ha quitado sus ropas chiviadas, sus vestidos sastre, sus apariencias baratas, y nos la ha entregado desnuda.
El capítulo 7 da cuenta de la vida trepadora del profesor Juvencio Posada: de sinvergüenza hereditario a canalla, informante, perfecto ejemplo de dignidad que se automutila y se autoinmola, o sea de falsa dignidad. “Volvió una noche” es su tango pero quiero entender que no es esta tragedia la que da título al libro sino una no escrita que recorre cada renglón y que quizá el autor, poeta también de altas calidades, en el receso de las cámaras se decida a escribir alguna vez.
Lectores arrogantes de primera página, no abandonen en el inicial capítulo, no se nieguen este festín bajo luna doméstica, en el que la educación, la siempre mirada a través de puertas agrietadas y resecas, ahora echa un vistazo hacia afuera por un agujero en la puerta metálica de un salón: páginas excepcionales, viaje desde el frío social al pie del volcán a la eterna primavera postergada.
Latiendo las valiosas Ráqueles Ariza, sin las cuales el mundo se tornaría irritable horizonte de túnicas y hábitos sin a quien predicarle y destrozándose entre sí. Lunares gallardos de un país impulsivamente convertido en paraíso conservador, repúblicano, popular, tan abonado que degenera en selva.
Pocas obras de arte pasan por la educación, se detienen en la educación, miran la educación, aunque sólo sea fugazmente. Hacen el abordaje de la vida privada de un maestro pero no de la educación, de su diaria odisea en las aulas. En oposición a este agostamiento “El tango” nace de un asunto eminentemente educativo: “La inexplicable pérdida y hallazgo de unos mirospcopios que habían desaparecido de la gaveta de una compañera viuda, a quien se la responsabilizaba (Pag. 125).” Incurre en una admirable aberración al contradecir lo que pareciera frívola moda y en realidad es profunda pujanza ideológica: colocar lo esencial como ancilar, rebajar el espíritu a sobrevivencia, postergar la vida.
Hace poco Gabriel Pabón Villamizar editó “El maestro en cuentos”. Señala con acierto en el estudio premilinar que en muy pocas producciones de este género el maestro es protagonista. A esta cantidad hay que aplicarle exponente negativo si nos preguntamos por la novela, balance triste como repetidas capillas de bruma nariñense, que titilan entre el propalibro beige. Bien, la creación de un profesor secundario ha roto con este tabú. Desde luego no es el único mérito del libro. De nombrar otros fulgores suyos se encarga en el preciso prólogo el eminente crítico norteamericano Jonathan Titller.
¿Cómo no va a ser mejor leer una novela de estas características que ver seis huecas películas de Holywood? ¿Cómo no va a estar más el espíritu colombiano en obras como estas que en falsimedia literaria? Algún día se romperá el hechizo del consumo innecesario y la superstición como industria y recordaremos a quienes se rebelaron a sus cánones y condenamos y excomulgamos por ello. El autor de este libro estará en las más rigurosas listas. No se puede alejar más ese día según la teoría de los ciclos pero más según la fuerza y la lógica de la continuidad de la especie, que es finalmente lo que se impone.
Llamado a ser armonía, curiosidad científica y política, el mundo laboral de escuelas y colegios se traiciona a sí mismo en los pocos restos que dejó el paso de la oficializada y burbujeante Globalización y su pasión sado-masoquista de ser dominado por los de arriba para dominar a los de abajo, haciéndose dogma, tremebunda jerarquía, tensiones inenarrables.
No otro epíteto que brillante puede recibir la alegoría del capítulo ocho, que engloba al universo pedagógico pero también al social. Es el sur de Aurelio Arturo y Alejandro también Colombia, donde no hay que preguntar porque las respuestas vienen quevedescas, en epitafios de sangrienta luna.
Cuando leemos emprendemos un viaje. Al apearnos del bus, el de Yeison Alesis, alumno coprotagonista, u otro, sabemos que valió la pena este trasiego de recuerdos de “la ciudad de las cúpulas y los campanarios de las iglesias y los monasterios, donde han comenzado las guerras de la patria”, o sea Pasto, hasta aquella donde florecen las guerras ahora: Medellín. “El tango del profe” debería ser leído por todos los maestros de Colombia, lamentablemente sabemos que no será así. De incomunicación avasalladora estamos hechos, triste suma de estériles solipsismos, sin que sea monda coincidencia. Hacia el derrumbamiento de este negativo estado de cosas ha de dirigirse toda expectativa.
viernes, 15 de agosto de 2008
LIBRETA DE APUNTES

CONVERSACIÓN EN LA MONTAÑA
¿Me preguntas por qué habito
en estas verdes colinas?
Yo sonrío. No hay palabras para expresar
el sosiego de mi corazón.
¡Que fascinante la flor del melocotón
arrastrada por la corriente del agua!
Aquí vivo en otro reino
más allá del mundo de los hombres.
•
EL FONTANERO
Como volando
llega el fontanero
Con sus llaves
abre cierra
afloja y aprieta
mientras canta
De pronto
suspende la melodía
para decirnos
cuáles son las hembras
y cuáles son los machos
del hormiguero
que se inunda.
•
Al occidental lo desvela la vida de la ciudad, áspera y domesticada materia, mezcla de hierro y carbono, eco de su ascenso o su descenso, dependiendo del punto de vista desde el que se mire. El oriental nacido de la combinación de la india especulativa y el taoísmo concentrador anhela la vida en el verde campo, el blando jade, la fuente del té, y aun forzado a la ciudad nunca dejará de ser animado por una conciencia natural y naturalista. ¿Por qué? Porque allí encuentra sosiego. No va a la tierra original para ponerla a producir dinero. Ni para extasiarse. Va para alimentarse con su belleza, de una manera sabia y paradójica hasta el infinito: preparándose para volver a ella. No son las “Memorias sobre el cultivo del maíz”, gratitud por los favores recibidos, es la contemplación pura y recuperada, ponerse frente a un espejo que sólo reflejará raíces. Para estar lejos del mundo de los hombres, esos seres que corren y acumulan, que se devoran a sí mismos y se arrancan desesperados los cabellos, anhela el verde campo. Verificada la autoinsuficiencia, no hay respuestas para ninguna pregunta y cada inquietud, por tanto, resulta impertinente: ha lugar el silencio. La simple soledad, por su parte, apaga las tensiones, las expectativas excepcionales y las vulgares y hace aparecer superflua toda preocupación o ansiedad, incluso las graves de la enfermedad y la muerte.
•
Conciencia técnica, automatismo científico, en el fontanero, al lado de la naturaleza imbuida de fuerza y magnanimidad, esta vez desde las criaturas pequeñas. Visita el campo a la encementada y encementadora ciudad, a la muchedumbre de carne, huesos y acero, y agujerea lento su embriaguez materialista y su laberinto perseguido. ¿En qué no se parece el hormiguero que padece el tsunami artificial al melocotón que ha caído a la corriente desde el árbol orillero? En que las especies que nadan, caminan o vuelan deben aprender a sobrevivir a la segunda naturaleza o se extinguen. El fontanero enseña a diferenciar los machos de las hembras como si no influyera con ese gesto inmanente en el destino del universo, al modo de la vivencia oblicua o el efecto mariposa. El poeta arrobado frente al devenir, el caos, la fuerza regenerante y generatriz, la formación, la transformación y la deformación, todo en un instante, que para el invidente de ojos sanos sería pérdida de tiempo y traición a los relojes, realiza de magnífica manera, con lirismo contrario a la simetría, dinámica de cañada entre guaduales vírgenes, vuelta al exclusivismo de los instintos de supervivencia y reproducción, lo que dice Michaux de la poesía china: que es tan delicada que jamás hospeda una idea.
•
Estos poemas pertenecen a Li Po, Poeta chino de la Dinastía T'ang(618-906) y a Gustavo Adolfo Garcés, poeta colombiano nacido en 1957, pero cualquiera de los dos podría firmar uno u otro. La clave ostensible de las llaves que aflojan y aprietan nos dicen sin embargo que el segundo fue el escrito por el contemporáneo y antioqueño heredero del idioma de Cervantes.
•
De la mejor manera zen Garcés con este poema, representativo de su obra, central en la antología que recientemente publicaron la Universidad Externado y El Mal pensante en la colección “Libros por centavos” bajo el título “Libreta de apuntes”, pone granos de arena en vez de aceite en la desbocada y egótica piñonería de la percepción occidental. Invita a escuchar la campanilla, comparte el “Himno de la victoria”, exhorta con Wittgenstein: “No pienses, mira”, porque entiende con Thomas Merton que “Nosotros los occidentales, habituados a una tradición de obcecada practicidad egocéntrica, movilizados enteramente hacia el uso y la manipulación de todo lo que nos rodea, pasamos siempre de una cosa a otra, de la causa al efecto, de lo primero a lo segundo y de aquí a lo último y luego volvemos a lo primero. Todas las cosas señalan hacia otras cosas, y he aquí que jamás nos detenemos en un punto, porque no podemos: tan pronto como hacemos una pausa, la escalera mecánica llega al fin de su trayecto y debemos descender, para buscar otra escalera mecánica. A nada se le permite ser, simplemente, sí mismo, y significar sólo eso: todo debe implicar misteriosamente a otra cosa (Los deseos y el viento ISBN: 84-473-21918-8 p.69)”. El fontanero deja de cantar y el mundo se derrite, la rutina desaparece, la compasión se arrincona, las ambiciones llegan a su fin, las responsabilidades se congelan, la conciencia huye, el asombro comienza a llevar al lector en su marea y él cierra los ojos.
•
EL FONTANERO
Como volando
llega el fontanero
Con sus llaves
abre cierra
afloja y aprieta
mientras canta
De pronto
suspende la melodía
para decirnos
cuáles son las hembras
y cuáles son los machos
del hormiguero
que se inunda.
•
Al occidental lo desvela la vida de la ciudad, áspera y domesticada materia, mezcla de hierro y carbono, eco de su ascenso o su descenso, dependiendo del punto de vista desde el que se mire. El oriental nacido de la combinación de la india especulativa y el taoísmo concentrador anhela la vida en el verde campo, el blando jade, la fuente del té, y aun forzado a la ciudad nunca dejará de ser animado por una conciencia natural y naturalista. ¿Por qué? Porque allí encuentra sosiego. No va a la tierra original para ponerla a producir dinero. Ni para extasiarse. Va para alimentarse con su belleza, de una manera sabia y paradójica hasta el infinito: preparándose para volver a ella. No son las “Memorias sobre el cultivo del maíz”, gratitud por los favores recibidos, es la contemplación pura y recuperada, ponerse frente a un espejo que sólo reflejará raíces. Para estar lejos del mundo de los hombres, esos seres que corren y acumulan, que se devoran a sí mismos y se arrancan desesperados los cabellos, anhela el verde campo. Verificada la autoinsuficiencia, no hay respuestas para ninguna pregunta y cada inquietud, por tanto, resulta impertinente: ha lugar el silencio. La simple soledad, por su parte, apaga las tensiones, las expectativas excepcionales y las vulgares y hace aparecer superflua toda preocupación o ansiedad, incluso las graves de la enfermedad y la muerte.
•
Conciencia técnica, automatismo científico, en el fontanero, al lado de la naturaleza imbuida de fuerza y magnanimidad, esta vez desde las criaturas pequeñas. Visita el campo a la encementada y encementadora ciudad, a la muchedumbre de carne, huesos y acero, y agujerea lento su embriaguez materialista y su laberinto perseguido. ¿En qué no se parece el hormiguero que padece el tsunami artificial al melocotón que ha caído a la corriente desde el árbol orillero? En que las especies que nadan, caminan o vuelan deben aprender a sobrevivir a la segunda naturaleza o se extinguen. El fontanero enseña a diferenciar los machos de las hembras como si no influyera con ese gesto inmanente en el destino del universo, al modo de la vivencia oblicua o el efecto mariposa. El poeta arrobado frente al devenir, el caos, la fuerza regenerante y generatriz, la formación, la transformación y la deformación, todo en un instante, que para el invidente de ojos sanos sería pérdida de tiempo y traición a los relojes, realiza de magnífica manera, con lirismo contrario a la simetría, dinámica de cañada entre guaduales vírgenes, vuelta al exclusivismo de los instintos de supervivencia y reproducción, lo que dice Michaux de la poesía china: que es tan delicada que jamás hospeda una idea.
•
Estos poemas pertenecen a Li Po, Poeta chino de la Dinastía T'ang(618-906) y a Gustavo Adolfo Garcés, poeta colombiano nacido en 1957, pero cualquiera de los dos podría firmar uno u otro. La clave ostensible de las llaves que aflojan y aprietan nos dicen sin embargo que el segundo fue el escrito por el contemporáneo y antioqueño heredero del idioma de Cervantes.
•
De la mejor manera zen Garcés con este poema, representativo de su obra, central en la antología que recientemente publicaron la Universidad Externado y El Mal pensante en la colección “Libros por centavos” bajo el título “Libreta de apuntes”, pone granos de arena en vez de aceite en la desbocada y egótica piñonería de la percepción occidental. Invita a escuchar la campanilla, comparte el “Himno de la victoria”, exhorta con Wittgenstein: “No pienses, mira”, porque entiende con Thomas Merton que “Nosotros los occidentales, habituados a una tradición de obcecada practicidad egocéntrica, movilizados enteramente hacia el uso y la manipulación de todo lo que nos rodea, pasamos siempre de una cosa a otra, de la causa al efecto, de lo primero a lo segundo y de aquí a lo último y luego volvemos a lo primero. Todas las cosas señalan hacia otras cosas, y he aquí que jamás nos detenemos en un punto, porque no podemos: tan pronto como hacemos una pausa, la escalera mecánica llega al fin de su trayecto y debemos descender, para buscar otra escalera mecánica. A nada se le permite ser, simplemente, sí mismo, y significar sólo eso: todo debe implicar misteriosamente a otra cosa (Los deseos y el viento ISBN: 84-473-21918-8 p.69)”. El fontanero deja de cantar y el mundo se derrite, la rutina desaparece, la compasión se arrincona, las ambiciones llegan a su fin, las responsabilidades se congelan, la conciencia huye, el asombro comienza a llevar al lector en su marea y él cierra los ojos.
martes, 12 de agosto de 2008
LA LOCA POESÍA EN PEREIRA Y RIOSUCIO

II FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN PEREIRA
Asunto: Positivo mis buenos poetas, celebraremos a lo grande! La revista de poesía Luna de Locos, una publicación dedicada a la divulgación y reflexión de la Poesía Contemporánea llega a su número 18, un número para nosotros nunca insignificante cuando es la materialización de diez años ininterrumpidos de trabajo, donde cada vez más la presencia de consolidados autores al abrazo de autores con obras en surgimiento, consolidan la idea de esta publicación como una casa para todos, los apasionados lectores y escribientes de poesía. Este proyecto nació en Pereira, Colombia en septiembre de 1998 como un semillero de investigación de la Universidad Tecnológica , de las lecturas mensuales que se convocaban en el Planetario de Pereira nace nuestra revista, y también como refuerzo a una pregunta interior que favorecía estas actividades Dónde están los poetas, cuál es la poesía? De pensar que en lo mejor de esas voces se aproxima una manera de comprender el mundo, como decía el maestro José Manuel Arango, seguimos explorando caminos, intentando nuevas preguntas. Esta noche prendemos nuestra vela de aniversario, recordando buenos momentos y soñando otros, nuestra búsqueda sigue… Del 27 al 30 de Agosto queremos CANTAR RUIDOSAMENTE esta necesaria alegría, con una nueva versión de LUNA DE LOCOS el festival II Festival Internacional de Poesía en Pereira. Este evento es posible gracias al respaldo intelectual de la poetas, de los hombres y mujeres importantes que en la ciudad de Pereira, como por varios países de Íbero América han encontrado en estás páginas una manera de verse. Aquí va la invitación a nuestro festival, LOS ESPERAMOS A TODOS Giovanny Gómez Director Revista de Poesía Luna de Locos
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XXIV ENCUENTRO DE LA PALABRA
PROGRAMACIÓN
JUEVES 14 DE AGOSTO
9:00 a.m. Apertura de Exposiciones
Museo Municipal
- Exposición Infantil “Cuentos de los Hermanos Grimm”. Comfenalco Antioquia.
- Exposición Infantil “Obras de la Literatura Infantil Llevadas al Cine”. Comfenalco Antioquia.
Centro Cultural Colombia
- Muestra de Fotoperiodismo. Sergio David Acevedo Valencia. Fotógrafo riosuceño.
Centro de la Música y las Artes
- Prosa Poética – Prosa Porosa. Poesía Experimental. Manuel Alejandro Quiñónez Pérez. Artista Plástico riosuceño.
Auditorio Sala Múltiple (Antigua Biblioteca Municipal)
- Huellas Indígenas de Caldas. Banco de la República Seccional Manizales.
Corporación Carnaval de Riosucio
- ECOFLORA. Grabados y Pintura. Henry Villada. Artista plástico radicado en Calarcá (Quindío).
VIERNES 15 DE AGOSTO
Actividad Infantil
3:00 p.m. Centro Cultural Colombia
Premiación del I Concurso de Literatura Infantil.
3:30 p.m. Centro Cultural Colombia
“Taitico El Saltarín”. Grupo de la ciudad de Bogotá para niños.
Noche de Poesía
7:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Juana María Echeverri Escobar. Poeta manizaleña.
- Juan Carlos Acevedo Ramos. Poeta, ensayista y periodista cultural de la ciudad de Manizales. Primer Puesto en el Concurso de Poesía IV Juegos Florales (poetas inéditos) en 1997. Ganador en 1998 del Concurso de Poesía de la Cámara de Comercio de Manizales. Mención de Honor en 1998en el evento “Lo mejor de lo mejor” organizado por la Alcaldía de Manizales. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía convocado por la Casa de Poesía Silva de Bogotá en el evento “Descanse en paz la guerra”.
- Nelson Romero Guzmán. Poeta tolimense. Licenciado en Flosofía y Letras. Primer Premio Concurso Nacional de Poesía Fernando Mejía Mejía, Manizales, 1993. Primer Puesto XIV Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia en 1999.
- Luis Hernando Guerra Tovar. Poeta tolimense radicado en Bogotá. Hace parte de la Colección Internacional Los conjurados de Común Presencia Editores, de la Muestra Siglo XXI de Poesía en Español y de la Muestra Arquetípica de Poesía en Español de la Asociación Prometeo de Poesía de Madrid.
- Guiomar Cuesta Escobar. Lectura de poemas y presentación del libro “Casildea de Vandalia”. Nació en Medellín pero de raíces riosuceñas, poeta y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. obtuvo el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe 'Gabriela Mistral' como homenaje a su vida y obra y publicada en París por 'Cóte-Femmes', Editores. Premio de Poesía “María Fulmen” de España. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad Javeriana de Bogotá.
Conferencia – Concierto
8:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- “El Violín y la Fiesta ”. Sinfónica de Siempre. Recorrido por la música del mundo a través del tiempo.
SÁBADO 16 DE AGOSTO
Taller
9:30 a.m. Sede de la Corporación Encuentro de la Palabra.
Danza para niños. Luis Gerardo Rosero.
Presentación de Libro
3:00 p.m. Centro Cultural Colombia.
Arnulfo Arias García. Escritor riosuceño que presentará su libro de cuentos “ La Vida en Grande”, editado por la Biblioteca Pública Piloto de Medellín.
Conferencias
3:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- “El Papel de la Iglesia en el Proceso de Fundación de Riosucio”. Álvaro Gärtner Posada. Periodista e Historiador.
- Intervención del sociólogo Alfredo Molano Bravo. Premio de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional del Libro de Colcultura y el Premio a la Excelencia Nacional en Ciencias Humanas de la Academia de Ciencias Geográficas por una vida dedicada a la investigación y a la difusión de aspectos esenciales de la realidad colombiana. Profesor universitario y columnista de importantes periódicos y revistas a nivel nacional.
II Decreto del Carnaval de Riosucio
7:00 p.m. Barrio El Banqueo.
- Desfile Matachinesco por las principales calles de Riosucio.
8:00 p.m. Plaza de San Sebastián.
- Decreto del Carnaval de Riosucio a cargo de matachines tradicionales.
DOMINGO 17 DE AGOSTO
Programación Infantil
2:00 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Presentación Artística Programa de Formación “Etno-Cultural” del Municipio de Riosucio.
3:00 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Herencia Cafetera. Música, Teatro y Danza del Proyecto Jornadas Escolares Complementarias de la ciudad de Pereira.
Concierto
7:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Presentación del c.d. “Sueños y Palabras”. Cantautora riosuceña Jesusita Bolívar.
8:30 p.m. Centro Cultural Colombia
- La Sonora 8. Grupo de salsa de la ciudad de Medellín.
Todos los actos son de entrada libre.
Las exposiciones estarán abiertas al público en los siguientes horarios:
- Jueves a sábado: de 9:00 a.m. a 12 m . y de 2:00 p.m. a 5:30 p.m.
- Domingo: de 9:00 a.m. a 12 m .
Corporación Encuentro de la Palabra
Riosucio (Caldas)
Calle 10 No. 6-51.
Teléfono: (6) 8592693.
encuentrodelapalabra@hotmail.com
PROGRAMACIÓN
JUEVES 14 DE AGOSTO
9:00 a.m. Apertura de Exposiciones
Museo Municipal
- Exposición Infantil “Cuentos de los Hermanos Grimm”. Comfenalco Antioquia.
- Exposición Infantil “Obras de la Literatura Infantil Llevadas al Cine”. Comfenalco Antioquia.
Centro Cultural Colombia
- Muestra de Fotoperiodismo. Sergio David Acevedo Valencia. Fotógrafo riosuceño.
Centro de la Música y las Artes
- Prosa Poética – Prosa Porosa. Poesía Experimental. Manuel Alejandro Quiñónez Pérez. Artista Plástico riosuceño.
Auditorio Sala Múltiple (Antigua Biblioteca Municipal)
- Huellas Indígenas de Caldas. Banco de la República Seccional Manizales.
Corporación Carnaval de Riosucio
- ECOFLORA. Grabados y Pintura. Henry Villada. Artista plástico radicado en Calarcá (Quindío).
VIERNES 15 DE AGOSTO
Actividad Infantil
3:00 p.m. Centro Cultural Colombia
Premiación del I Concurso de Literatura Infantil.
3:30 p.m. Centro Cultural Colombia
“Taitico El Saltarín”. Grupo de la ciudad de Bogotá para niños.
Noche de Poesía
7:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Juana María Echeverri Escobar. Poeta manizaleña.
- Juan Carlos Acevedo Ramos. Poeta, ensayista y periodista cultural de la ciudad de Manizales. Primer Puesto en el Concurso de Poesía IV Juegos Florales (poetas inéditos) en 1997. Ganador en 1998 del Concurso de Poesía de la Cámara de Comercio de Manizales. Mención de Honor en 1998en el evento “Lo mejor de lo mejor” organizado por la Alcaldía de Manizales. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía convocado por la Casa de Poesía Silva de Bogotá en el evento “Descanse en paz la guerra”.
- Nelson Romero Guzmán. Poeta tolimense. Licenciado en Flosofía y Letras. Primer Premio Concurso Nacional de Poesía Fernando Mejía Mejía, Manizales, 1993. Primer Puesto XIV Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia en 1999.
- Luis Hernando Guerra Tovar. Poeta tolimense radicado en Bogotá. Hace parte de la Colección Internacional Los conjurados de Común Presencia Editores, de la Muestra Siglo XXI de Poesía en Español y de la Muestra Arquetípica de Poesía en Español de la Asociación Prometeo de Poesía de Madrid.
- Guiomar Cuesta Escobar. Lectura de poemas y presentación del libro “Casildea de Vandalia”. Nació en Medellín pero de raíces riosuceñas, poeta y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. obtuvo el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe 'Gabriela Mistral' como homenaje a su vida y obra y publicada en París por 'Cóte-Femmes', Editores. Premio de Poesía “María Fulmen” de España. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad Javeriana de Bogotá.
Conferencia – Concierto
8:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- “El Violín y la Fiesta ”. Sinfónica de Siempre. Recorrido por la música del mundo a través del tiempo.
SÁBADO 16 DE AGOSTO
Taller
9:30 a.m. Sede de la Corporación Encuentro de la Palabra.
Danza para niños. Luis Gerardo Rosero.
Presentación de Libro
3:00 p.m. Centro Cultural Colombia.
Arnulfo Arias García. Escritor riosuceño que presentará su libro de cuentos “ La Vida en Grande”, editado por la Biblioteca Pública Piloto de Medellín.
Conferencias
3:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- “El Papel de la Iglesia en el Proceso de Fundación de Riosucio”. Álvaro Gärtner Posada. Periodista e Historiador.
- Intervención del sociólogo Alfredo Molano Bravo. Premio de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional del Libro de Colcultura y el Premio a la Excelencia Nacional en Ciencias Humanas de la Academia de Ciencias Geográficas por una vida dedicada a la investigación y a la difusión de aspectos esenciales de la realidad colombiana. Profesor universitario y columnista de importantes periódicos y revistas a nivel nacional.
II Decreto del Carnaval de Riosucio
7:00 p.m. Barrio El Banqueo.
- Desfile Matachinesco por las principales calles de Riosucio.
8:00 p.m. Plaza de San Sebastián.
- Decreto del Carnaval de Riosucio a cargo de matachines tradicionales.
DOMINGO 17 DE AGOSTO
Programación Infantil
2:00 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Presentación Artística Programa de Formación “Etno-Cultural” del Municipio de Riosucio.
3:00 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Herencia Cafetera. Música, Teatro y Danza del Proyecto Jornadas Escolares Complementarias de la ciudad de Pereira.
Concierto
7:30 p.m. Centro Cultural Colombia.
- Presentación del c.d. “Sueños y Palabras”. Cantautora riosuceña Jesusita Bolívar.
8:30 p.m. Centro Cultural Colombia
- La Sonora 8. Grupo de salsa de la ciudad de Medellín.
Todos los actos son de entrada libre.
Las exposiciones estarán abiertas al público en los siguientes horarios:
- Jueves a sábado: de 9:00 a.m. a 12 m . y de 2:00 p.m. a 5:30 p.m.
- Domingo: de 9:00 a.m. a 12 m .
Corporación Encuentro de la Palabra
Riosucio (Caldas)
Calle 10 No. 6-51.
Teléfono: (6) 8592693.
encuentrodelapalabra@hotmail.com
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miércoles, 30 de julio de 2008
PRIMAVERA EN FILADELFIA


En los países con estaciones el verano alcanza temperaturas mortales, regeneradoras, y el invierno lo cubre todo de nieve hermosa y atroz.
Entre el verano y el invierno ancestral griego la primavera, caracterizada por la hermosura, la preciosidad renacida en cada forma, el esplendor y la consiguiente producción de transformaciones espirituales que desbordan al individuo y lo convierten en gota que se une al río de danza, color, cantos, de la comunidad en estado de trance que recorre las calles y los caminos de la selva y el campo.
No en vano de la primavera nacieron en un solo paquete el drama, la tragedia, el aire dionisíaco, como nos lo recuerda con genialidad Nietzsche: “No es un capricho ni una travesura arbitraria el que, en los primeros comienzos del drama, muchedumbres excitadas de un modo salvaje, disfrazadas de sátiros y silenos, pintados los rostros con hollín, con minio y otros jugos vegetales, coronadas de flores las cabezas, anduviesen errantes por campos y bosques: el efecto omnipotente de la primavera, que se manifiesta tan de súbito, incrementa aquí también las fuerzas vitales con tal desmesura, que por todas partes aparecen estados extáticos, visiones y una creencia en una transformación mágica de sí mismo, y seres acordes en sus sentimientos marchan en muchedumbres por el campo.”
La primavera obraba, entre otros efectos, como la mitológica bebida llamada nepente, que curaba las heridas, aliviaba el dolor y hacía a la mente refractaria a la tristeza presente o al recuerdo de la tristeza pasada, no dejando otro alternativa que la celebración sin freno y delirante, dada total para que los humanos recobraran cuanto de felicidad natural y asombro habían perdido.
Ahora podemos decirlo: Filadelfia vive una primavera literaria: hay mucha gente escribiendo.
Se ha librado a la palabra de todas las miserias y vicios a la que la habían inducida y ha sido puesta en el centro.
Somos el trópico, no gozamos o toleramos estaciones, el verano y el invierno no eclosionan brutales, después de torrenciales lluvias se deja venir el sol quemante y acariciador, los veranos son equilibrados por la brisa y las lluvias intempestivas, y sin embargo nos imbuye la primavera.
Ni lo apolíneo ni lo socrático, en el sentido de “El origen de la tragedia”: la primavera.
No tenemos que unirnos a ella, hemos perdido la voluntad, nos llevará consigo en el tráfago feliz del eterno retorno y del honorario y misterioso temblor de reinsertarnos como bacantes.
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En el salón Cumanday del Centro Cultural y de Convenciones se realizó la primera estación azul del Encuentro de Escritores Filadelfia, el sábado 26 de julio. Lleno total de paisanos y amigos para escuchar a los escritores de la tierra acompañados por escritores de otras tierras. Momento hermoso. Memorable. Resistencia frente a la visión comercial exclusivista del mundo de hoy.
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Un muchacho se encontró un hermoso potro salvaje. ¡Qué de buenas!, dijeron. Domesticándolo, el caballo se encabritó, lo arrojó al suelo y le hizo partir una pierna. ¡Qué de malas!, dijeron. Pasaron reclutando jóvenes para la guerra pero la pierna inservible lo eximió de esa obligación. ¡Qué de buenas!, dijeron. El caballo fue robado. ¡Qué de malas!, dijeron. Un amigo descubrió dónde se encontraba el caballo. ¡Qué de buenas!, dijeron. Para recuperar el caballo tuvo que entregar dos monedas de oro. ¡Qué de malas!, dijeron. A oídos del rey llegó la notica del hermoso caballo, que lo impresionó de inmediato, para que le ofreciera al muchacho doscientas monedas de oro a cambio de quedarse con él. ¡Qué de buenas! … El artefacto, de origen chino, aquí recreado, puede continuarse hasta el infinito. Nos recuerda el refrán “No hay mal que por bien no venga” y que no hay bien que no esconda espinas de limón como de acero.
Las contingencias padecidas por la Junta Directiva de la Corporación Encuentro de Escritores Filadelfia durante el primer semestre del año, en las cuales no hubo catalizador posible, nos han servido para encontrar nuevas luces, como universos emergidos de un diminuto punto oscuro, que nos permitieron ver realidades apremiantes y necesidades inaplazables:
1. El Encuentro se realizará anualmente en Manizales, Filadelfia y Samaria. 2. Con o sin tarjeta están invitados a participar todos los filadelfeños que escriban o que hayan escrito, poco o mucho, independientemente del género,jóvenes o veteranos, inéditos o con obra publicada, nombrados o desconocidos. Esta conciencia inclusiva no excluyente, fraterna, merodeaba sin ser oída, hasta que nos agarró por el cuello, nos sacudió y nos hizo ver que no vale la pena repetir en el campo de la estética las gradaciones sociales, herencia de los laberintos repetitivos, supresores y protervos de las monarquías.
sábado, 26 de julio de 2008
CONCURSO NACIONAL DE CUENTO LEOPOLDO BERDELLA
(Óleo de Sergio Hurtado Grajales)CONCURSO NACIONAL DE CUENTO
LEOPOLDO BERDELLA
CONVOCADO POR EL TÚNEL, DE MONTERÍA
El Grupo de Arte y Literatura El Túnel, para honrar la memoria de este destacado escritor sinuano con motivo del vigésimo aniversario de su fallecimiento, convoca al Concurso Nacional de Cuento Leopoldo Berdella, de acuerdo con las siguientes bases:
1. Podrán participar todos los escritores colombianos inéditos o que hayan publicado, máximo, un libro de cuento.
2. Los concursantes enviarán un cuento inédito, de temática libre, de entre 4 y 7 páginas de extensión, firmado con seudónimo, en tres copias totalmente legibles, en letra Arial 12, a espacio y medio, a la Diagonal 14 Nº 4-54, Barrio La Granja , Montería, Colombia. No se aceptan cuentos por correo electrónico.
3. Los envíos se harán por correo certificado, aunque sean locales, no se aceptarán entregas personales de cuentos.
4. En sobre aparte deben ir la identificación del seudónimo, el título del cuento, el correo electrónico, la dirección, el teléfono y una breve nota biográfica del participante.
5. El concurso se abre el 1 de agosto de 2008 y se cierra el 30 de septiembre del mismo año. La premiación se divulgará el 2 de noviembre de 2008 durante el XVI Festival de Literatura de Córdoba.
6. El jurado, que estará compuesto por tres personas versadas en literatura y cuyos nombres se darán a conocer el día de la promulgación del fallo, concederá tres premios, así: Primer premio, un millón de pesos ($1.000.000); segundo premio, setecientos mil pesos ($700.000); tercer premio, una colección de libros de literatura colombiana e internacional.
7. Los organizadores harán las gestiones para que los cuentos ganadores sean publicados en los principales suplementos y revistas del país. Los textos no seleccionados serán incinerados.
8. Los miembros de El Túnel no podrán participar en el concurso.
9. La participación en el concurso conlleva la aceptación de estas bases. Cualquier violación de alguna de sus normas, implicará la exclusión del certamen. El jurado tiene autonomía para clarificar cualquier dificultad operativa que se presente.
10. Las bases de este concurso también puede encontrarse en nuestra página web: www.grupoculturaleltunel.com
LEOPOLDO BERDELLA
CONVOCADO POR EL TÚNEL, DE MONTERÍA
El Grupo de Arte y Literatura El Túnel, para honrar la memoria de este destacado escritor sinuano con motivo del vigésimo aniversario de su fallecimiento, convoca al Concurso Nacional de Cuento Leopoldo Berdella, de acuerdo con las siguientes bases:
1. Podrán participar todos los escritores colombianos inéditos o que hayan publicado, máximo, un libro de cuento.
2. Los concursantes enviarán un cuento inédito, de temática libre, de entre 4 y 7 páginas de extensión, firmado con seudónimo, en tres copias totalmente legibles, en letra Arial 12, a espacio y medio, a la Diagonal 14 Nº 4-54, Barrio La Granja , Montería, Colombia. No se aceptan cuentos por correo electrónico.
3. Los envíos se harán por correo certificado, aunque sean locales, no se aceptarán entregas personales de cuentos.
4. En sobre aparte deben ir la identificación del seudónimo, el título del cuento, el correo electrónico, la dirección, el teléfono y una breve nota biográfica del participante.
5. El concurso se abre el 1 de agosto de 2008 y se cierra el 30 de septiembre del mismo año. La premiación se divulgará el 2 de noviembre de 2008 durante el XVI Festival de Literatura de Córdoba.
6. El jurado, que estará compuesto por tres personas versadas en literatura y cuyos nombres se darán a conocer el día de la promulgación del fallo, concederá tres premios, así: Primer premio, un millón de pesos ($1.000.000); segundo premio, setecientos mil pesos ($700.000); tercer premio, una colección de libros de literatura colombiana e internacional.
7. Los organizadores harán las gestiones para que los cuentos ganadores sean publicados en los principales suplementos y revistas del país. Los textos no seleccionados serán incinerados.
8. Los miembros de El Túnel no podrán participar en el concurso.
9. La participación en el concurso conlleva la aceptación de estas bases. Cualquier violación de alguna de sus normas, implicará la exclusión del certamen. El jurado tiene autonomía para clarificar cualquier dificultad operativa que se presente.
10. Las bases de este concurso también puede encontrarse en nuestra página web: www.grupoculturaleltunel.com
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